CONVERSACIONES CON CABALLOS

EDGAR ,   70   A Ñ O S ,   HORSEMAN

ÒRRIUS, 22 ABRIL 2018, 13 H

 

Edgar y su caballo se entienden con un gesto, una mirada. En Caballos y Excelencia trabajan el desarrollo de habilidades directivas con caballos. Horseman, gran experto y formador.

Camina y monta con una cadencia natural. Escucha a los caballos fuera de pensamientos humanos, hablándoles desde un lugar honesto y claro.

Estoy sentada sobre un tablón de madera vieja y clavos oxidados. Hay moscas, ya empieza a hacer calor y a molestar los calcetines. Alargo la mirada y, al fondo, entre el bosque, llega Edgar montado en su caballo americano, saludándote con su voz sonriente y esa relajada inclinación corporal de quien pasa más horas montado que en tierra. Vive por y con los caballos, de los que te enseña con gran generosidad y humildad. Un susurrador de caballos. Cuando lo veo montar, lo imagino en el campo, rodeado de vacas, trabajando con el lazo o arreglando una alambrada. De pequeño sería como ahora, con la misma vitalidad y el mismo amor por los caballos. Un espíritu vaquero y generoso.

EDGAR, CONVERSA CON LOS CABALLOS

 

Estamos con un potro de 3 años…

Sí, nació con problemas de oxígeno y llegó a tener miedo de echarse al suelo porque no podía levantarse si no le ayudabas. Primero estuvo con un poni y, jugando, empezó a ganar fuerza, a expresarse. Después compartió paddock con un caballo de carácter. Jugaban y, poco a poco, ganó movilidad atrás, empezó a cambiar. Se igualaron en dominancia, iban a mordiscos, así que pasó con otro caballo que inmediatamente lo puso en su sitio, y volvió a cambiar.

Lo haces montado y no pie a tierra

Cuando empiezo con un potro me gusta hacerlo con otro caballo, así es más fácil imponer respeto y crear confianza. Es lo más natural, lo más rápido. Si trabajas con confianza, pasa menos tiempo hasta que entiende la señal. Lo trabajas como si lo hicieras pie a tierra: haciéndole ir a un lado, al otro, un poco de presión aquí… El potro aprende a parar y ceder. También, a ramalear un poco, que te siga a la cuerda. Al final, ponerle la silla al lado de otro caballo. Así todo es más fácil. Se siente más acompañado, más seguro, y tú formas parte de todo eso.

Hoy aprende con un caballo tenaz, un buen ayudante

Estas líneas americanas son caballos de trabajo. Allá escogen los caballos que trabajan y trabajan a gusto. Ellos no reproducen por belleza del caballo, sino por utilidad.

“SE TRATA DE TRABAJAR CON LA PSICOLOGÍA DEL CABALLO”

 

Tiene que hacer lo que tú quieres…

Sí, no necesitas estar corriendo detrás de él, te centras y lo guías. Si tiene un gesto de falta de respeto como sacarte las patas, no puedes dejarlo pasar.

El siguiente paso es enseñarle a ramalear

Primero, hay que bloquearle con la cuerda para que no haga resistencia. Cuando deje de hacerla, entonces le enseñas. Le enseñas a respetar. Con una vez que encuentre ese bloqueo firme, ya lo tiene claro. No debemos olvidar recompensarlo, de inmediato, ante la respuesta correcta, con una pausa y una caricia.

Es mucho más fácil así

Sí, trabajas con los dos caballos a la vez, cepillas a uno y al otro, tocas patas de uno y otro, y así con cada paso que hagas. Se trata de trabajar con la psicología del caballo.

Y nuestra actitud…

Es decir lo justo, darte cuenta de que lo ha entendido. Si él lo ha entendido y tú no te das cuenta e insistes, el caballo puede llegar a pensar que no es eso y probar otra solución. Entonces es cuando surge la discordancia… y es porque tú no has tenido la sensibilidad de captar que el caballo lo había entendido.

 

 

“DECIR LO JUSTO, SENSIBILIDAD PARA CAPTAR QUE LO HA ENTENDIDO”

 

Claro, estar atentos a sus señales

Como cuando trabajas en picadero redondo. A veces, se le fuerza demasiado, así que el caballo busca una zona de confort donde le dejen tranquilo, por puro cansancio. En cambio, si solo le das una vuelta, le cambias la dirección y observas cuándo tiene la atención en ti, cortas. Ya lo tienes, realmente ya lo tienes contigo. El caballo entiende que tú has atendido a lo que te ha dicho, deja de huir.

 

Menos tiempo y esfuerzo para conseguir mucho más

Sí, y todo es normal para él. No hay que tener prisa. Como cuando pones la cabezada, juega con su curiosidad, déjale oler, que vea lo que es. Es muy diferente que tú se lo pongas a que él lo vaya a buscar. Como darle cuerda con la silla: es mejor que haga círculos alrededor tuyo. Le vas cediendo, le vas cediendo, hasta que se ha acostumbrado.

 

“PRIMERO, DEBEMOS ENTENDER CÓMO SON LOS CABALLOS”

 

¿Queremos que actúen como nosotros?

La gente suele decir que el caballo es imprevisible. Bueno, ¡tú también lo eres para él! Así que déjalo, la cabeza suelta. Como humanos, tenemos nuestros propios razonamientos. El tema es que, primero, debemos aprender cómo es el caballo. Nuestra inteligencia es superior respecto a la de ellos, así que somos nosotros los que debemos encontrar ese punto de entendimiento que, para él, tenga algo motivador. Y realmente ¿quién es el interesado en montar a caballo? Él estaría comiendo hierba. Les decimos que hagan cosas por las que no tienen el menor interés.

Siempre se ha enseñado desde el miedo…

Generalmente, no se les da tiempo para aprender y acostumbrarse. Los caballos aprenden con motivación, cuando se sienten valorados.

 

 

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